| Erase
una vez un Zunzuncito muy inquieto llamado Virulo que vivía en
un jardín muy poco convencional porque las flores que ahí
crecían tenían música, cada vez que el viento soplaba
podían escucharse miles de tonadas, cada una distinta pero que
juntas hacían una de las armonías más hermosas del
mundo, el problema era que a Virulo cuando llegaba a cada flor algo le
pasaba y comenzaba a estornudar hasta que su piquito quedaba rojo y sus
plumas multicolor se comenzaban a caer por la tonadas emitidas.
Un día, triste y cansado de no poder disfrutar del jardín
decidió aguantar la respiración y amarrar sus plumitas para
evitar quedarse desplumado y así comenzó a intercambiar
el polén entre cada una de las flores, de esta manera después
de un tiempo comenzaron a nacer nuevas flores de todos colores y miles
pétalos que al roce del viento la música ya no sólo
era armonía ahora era poesía y alegría y cuando se
escuchaba hacía que toda tristeza por más profunda que fuera
se transformara en sonrisas, porque aquel que escuchaba poco a poco entendía
el enamoramiento del viento con las flores así todo se fue transformando.
Ahora Virulo no tenía mas el piquito rojo y podía acercarse
a las flores sin estornudar y sus plumas nunca mas se cayeron al contrario
eran las plumas mas hermosas del jardín porque con las tonadas
recién nacidas vibraban y el sol jugaba con ellas.
Con cariño, Mina
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