Cuéntase que una noche,
en primavera
-en abril justamente y plenilunio-
Miriam bajó con Sindo
al mar profundo...
Y fue el descubrimiento
ante una perla,
de tan rara hermosura,
como nadie en el mundo nunca viera.
Su resplandor los hiere todavía.
Perla y guitarra y voz se entretejieron;
Miriam se hizo canción por esa perla,
y Sindo vibra en ella eternamente.
R Chacón Nardi
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