La canción de Leonardo llega de Santa Clara y compromete sin
distingos.Manos y cuerdas, partes o cauces, levantan inevitable un mensaje
intimista que trasciende los espacios del trovador. Es la necesidad de
decir que se viste de urgencia, con el tañir de cuerdas y el vuelo del
mensaje.
Trova, Santa Clara y Cuba son, en su arte, puntos cardinales. Leonardo, que
los reúne y canta, es el cuarto. Desde su visión personal, teje la urdimbre
de tales orientaciones y emociona oirlo en sus urgidos intentos por revelar
esas miradas que se atreve a desentrañar.
En resguardo de su obra, en cómplice acompañamiento a lo que es un credo
común entre quienes amamos este oficio del juglar, y en gesto de
reconocimiento a Leonardo García, nos atrevimos en esta casa a construir
una ventana que enseñe su decir, en estos días que corren.
Mariana García
|
|