Juan Carlos Pérez

El canto está contigo

Por Joaquín Borges-Triana

Lo que no enciende el corazón no te engrandece / Y si no sube donde vas no te merece / Lo que no enciende el corazón es tiempo oscuro / Y sólo puede generar un amor inseguro / Lo que no enciende el corazón no es de verdad / Y sólo puede generar oscuridad / Un beso que se traba, un desvío, una broma / Un círculo vicioso para dioses sin corona.

Así reza la primera estrofa de "Contra señal", una composición de Juan Carlos Pérez que sirvió de nombre a su más reciente concierto, efectuado en el espacio "A guitarra limpia", del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau. A Juanca, como solemos decirle sus socios y amigos, lo conocí hacia los finales de los setenta, cuando yo era apenas un adolescente y él se presentaba una que otra vez en aquella maravilla de peña que Teresita Fernández llevaba adelante cada domingo en el Parque Lenin. Ya entrados los ochenta, tuve la fortuna de compartir largas conversaciones con el trovador en unas descargas que se realizaban en casa de Ella Rataishack, una hermana polaca que me deparó la vida y que por entonces estudiaba en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. Su acogedor apartamento de un edificio ubicado en G y Quinta, en el Vedado, funcionaba como lugar de obligatoria cita para que poetas, cuentistas, trovadictos y trovadores -en compañía del hijo alegre de la caña de azúcar- compartiéramos textos, canciones y sueños en espera del amanecer.

Desde la lejana fecha me cautivó el trabajo de Juanca, en particular por el notable dominio que evidenciaba de la guitarra, que al tocarla no se limitaba al manido rasgueo de sus cuerdas sino que ideaba acompañamientos, los cuales de por sí resultaban piezas guitarrísticas. También me atrapaba la fuerza de su lírica, con letras que hablaban desde una postura rebelde de los problemas de nuestro entorno, sin que ello fuera óbice para que al propio tiempo nos brindara otras creaciones en las que lo predominante era el sentimiento de la ternura. Por eso, recuerdo que cuando salió escogido como finalista del concurso Adolfo Guzmán y luego estuvo entre los galardonados por su tema "Cantata", que le interpretara el grupo Nuestra América, sentí una profunda alegría porque se empezaba a reconocer de manera pública al tremendo artista que siempre ha sido Juan Carlos Pérez, a pesar de que en algunos momentos haya habido quienes han querido menospreciarlo.

Ahora, en su concierto "A guitarra limpia", el cantautor ofreció un manojo de composiciones, casi todas conocidas por sus seguidores, con excepción de un estreno. Durante la primera parte del recital, cantó varios temas de los que en su producción abordan asuntos problémicos de nuestro tiempo. Ésa es una de sus principales virtudes y con ello, recoge el legado de la trova nacional de ayer y de hoy, que a lo largo de su devenir ha funcionado como factor dialógico interno y una especie de mecanismo de autorreflexión que ha tenido la sociedad cubana para mirarse por dentro. Entre las composiciones de tal corte interpretadas por Pérez en su presentación en el Centro Pablo pienso que se destacaron "La paja en el ojo ajeno" y "Cuba Artista", una vieja pieza de los ochenta que, si bien su contenido hoy la realidad lo ha rebasado, sirve como testimonio de lo que acontecía en la época en que la canción fue escrita. Por problemas de salud, durante la primera mitad del concierto el trovador se presentó algo tenso, lo que era perceptible en su ejecución de la guitarra, cosa que resolvió tras la participación de sus invitados, Alejandro Valdés y Ariel Díaz. Por cierto, el primero de los mencionados tocó un tema instrumental en el que empleó un convertidor Roland de sonidos analógicos en digitales, cuyas posibilidades técnicas -como el banco de timbres que posee- me dejaron boquiabierto.

En la segunda parte del recital, Juanca acometió un repertorio con creaciones menos conocidas y que básicamente están dentro de una temática de corte más intimista o existencial. Claro que no podían faltar esa maravilla que es "Tema del ángel", para mí una de sus mejores obras, y "Cantata", sin dudas su composición que ha gozado de mayor difusión y que esta vez se escuchó en una versión para voz, guitarra y flauta, con la intervención en dicho instrumento de Edelmis Pedroso. Aunque los malestares musculares no le permitieron a Juan Carlos Pérez desempeñarse con la soltura y fluidez a que nos tiene acostumbrado en su labor guitarrística, "Contra señal" fue un concierto agradecido. Poco o nada importa que en uno de sus temas él afirme: "No tengo voz para el canto". Lo trascendente es que ser trovador representa asumir una actitud ante la vida y en el caso de Juanca hay que decir: el canto está contigo.