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Juan Carlos Pérez, Treinta años trovando.
Por Kaloian Santos Cabrera
Con motivo de sus treinta años de vida artística, Juan Carlos Pérez, el trovador disfrutado y agradecido por tener la oportunidad de engullirnos en sus temas, tuvo su Cantata en Puntal Alto, proyecto que sigue pisoteando las trabas que a la trova muchos imponen.
Con sede esta vez en la Sala Teatro del Museo de Bellas Artes, el bardo de Santiago de las Vegas repasó trovas que resultan desconocidas para un público ávido de canciones perpetuas. El laureado compartió la presentación con exponentes añejos y no tan añejos del género. Por lo que declaró -ya en escena- que "me hicieron dar cuenta que llevo treinta años cantando, así que quiero celebrarlo con amigos que siempre me acompañaron".
Demostró que es un error delimitar fronteras en la trova aún cuando discursos generacionales sean distintos, que ésta es una sola: desde Pepe Sánchez hasta nuestros días.Armónicamente bien armado, el concierto fue un gran banquete donde primaron casi siempre platos fuertes. Abrir con un son al paso del emblemático grupo Manguaré para luego hacer temas con su guitarra, presagió de especial la noche. Juan Carlos disfruta las notas de su eterna compañera que en su obra es tan importante como sus versos.Fue su fiesta, la fiesta de su obra.
Por lo que el homenajeado se merecía las excelentes condiciones del auditórium, no retribuido con la comparecencia del público. Gran culpa cargan nuestros medios de comunicación tras silenciar la obra trovadoresca. Por otro lado, se agradece que el agasajado interpretara junto a Vicente Feliú la Pupila Insomne, poema de Rubén Martínez Villena que en los años mozos del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, cantaran el mayor de los Feliú y Silvio, con orquestación del maestro Emiliano Salvador.
Perdonable es que este tema no haya quedado a la altura del onomástico, o que se le haya intentado olvidar la letra de Clariviví (no es nada si se compara con todos los que han esquivado su obra) y que sus nervios, a pesar de la experiencia, quisieran traicionarlo.Las vigas de cedro de este puntal se fabricaron con el tema Mundo Bajo, interpretado como es costumbre junto a Diego Cano (el binomio Pérez-Cano demuestran una lección del acople de primeras y segundas voces, de tonos bajos y altos justo a la medida).
Con la mano de obra de lo que el propio Juan Carlos nominó como el "Combó de la Trova" (Vicente Feliú, Ihosbani Bernal, Samuel Águila, Ariel Díaz, Fernando Bécquer y dos flautas literalmente mágicas) interpretando Habana; los arreglos de Alejandro Valdés, para evocar a Paco de Lucia en Coplas y con el grupo "Nuestra América", venido desde Matanzas, para cerrar la fiesta defendiendo Cantata (una pieza por antonomasia de nuestra cancionística) igual que en aquel Guzmán que merecidamente ganó Juan Carlos. Decido este camino porque si/ porque prefiero el agua natural/ y creo en el amor universal/ con que me abrí.Pudiese parecer atinado aseverar que dentro de las mejores propuestas del puntal se encuentra este conciertazo.
Es fácil la elección cuando se ha trovado como los grandes y sientes en la butaca de al lado a Sindo, Corona, Céspedes o Fornaris. Y eso por culpa de Puntal Alto, Juan Carlos y sus secuaces.
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